Ingredientes:
-Toneladas de libros (papel, pantalla), revistas, comics, prensa, blogs.
-500 gramos de tiempo (es suficiente), eso sí a fuego lento.
-Kilos de curiosidad e interés.
-Un buen sofá, cama, árbol, toalla playera, silla de despacho o rincón preferido al sol o a la sombra.
Para no aburrirte nunca nada mejor que hacerte con una buena lectura. Elige según tus preferencias y si no lo tienes claro investiga, prueba (por autores o géneros) seguro que acabas encontrando tu plato favorito.
Si no te atreves a cocinar tu propia lectura siempre puedes ir a un buen restaurante lector, la biblioteca. Perderse en sus pasillos o dejarse aconsejar por las recomendaciones de sus "chefs"es una buena manera de probar nuevas delicatessen.
Si eres más de picoteo que de platos fuertes, la lectura te ofrece un amplio abanico de tapas (blogs, webs, revistas temáticas...) que también son lectura, no lo dudes.
¿Se pueden mezclar lecturas?
¿Existe la lectura fusión? La respuesta es tuya, solo tú puedes y debes escribir tu menú lector. Hay lectores que prefieren centrarse en un tema, un autor, un género o una época, pero por el contrario la mayoría mezclamos las novedades literarias con la lectura de los clásicos, la narrativa con la poesía, la lectura en papel con la lectura en pantalla, autores nacionales con autores de lejos o de muy lejos. Cualquiera de las opciones es válida y nadie puede decirte cuál es la correcta, pues no hay una forma correcta de ser lector.
La red te ofrece diversidad de recetarios que te pueden ayudar a cocinar tus lecturas. En ellos encontrarás interesantes guías para seleccionar por condimentos o por calorías.
Lecturalia es una interesante red social que ayuda a elegir ya seas vegetariano o carnivoro. Si lo tuyo son los platos más Lijeros El templo de la mil puertas, revista on-line o El Tiramilla diario de literatura juvenil son dos buenos recursos. Si lo que te gusta es el boca a boca, la recomendación directa de personas como tú, en Kuentalibros encontrarás opciones para comer lectura desde los 3 años hasta la edad adulta.
Dicho esto, ten cuidado la lectura crea adicción y puede que no puedas parar de masticar y masticar páginas de distintos sabores y texturas, pero no te preocupes todavía no ha sido diagnosticado ningún caso de obesidad lectora.

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